Entre los rasgos que configuran el carácter romántico de Sarmiento, quizá el más notorio sea su disposición polémica, la continua reacción sentimental, la permanente actitud agonística. De sus varias autobiografías, dos son manifiestamente apologéticas: Mi defensa y Recuerdos de provincia. Desde que J. Guillermo Guerra vio en Mi defensa “el bosquejo de otra obra de más vuelo, sobre la misma materia, que Sarmiento dio a luz años más tarde con motivos mui distintos”, todo autor que se ocupa de Recuerdos de provincia coincide en asociar ambas, apologías.