A modo de telón de fondo que enmarque el tema del hombre tratado por Sarmiento, podría presentarse este tema tal como aparece en el Iluminismo y el Romanticismo europeo de los siglos XVIII y XIX. El Iluminismo de 1700 se caracteriza porque el hombre ha de tener plena confianza en la razón, insistiendo, aunque con distinto acento, en el valor dado a ésta por el siglo XVII, época de auge del Racionalismo. El racionalista ve en la razón la facultad que le permitirá alcanzar los primeros principios del ser; la razón es facultad analítica, partirá de las ideas innatas y siguiendo la senda deductiva llegará el caso particular. Tal actitud llevará al pensamiento racionalista a la elaboración del sistema; Descartes, Leibniz, Malebranche, Spinoza y otros encaminan su labor hacia ese fin.