Todo libro es susceptible de relecturas y, en muchos casos, las mismas resultan necesarias. Pero en el caso de este libro de Germán Prósperi que hoy me toca comentar, la lectura nos instala en una paradoja: por la densidad del recorrido, al mismo tiempo que nos impulsa a seguir hacia adelante, nos advierte que han quedado en el camino demasiadas cosas por entrever, de modo que habrá que emprender nuevamente el inicio desde los primeros pasos.