Históricamente, la industria textil-indumentaria se ha relacionado con la contaminación ambiental, la explotación laboral y la consolidación del sistema capitalista, siendo ésta la situación que da origen a dicha tesis. En este trabajo de profunda investigación y reflexión, la articulación entre diseño y comunicación-cultura no sólo permite problematizar la producción, el consumo y los efectos socioambientales del sector, sino también la capacidad performativa del sistema vestimentario indisociable del cuerpo.
Ya no basta con diseñar “mejor”, es preciso diseñar con otros sentidos. Por este motivo, el objetivo aquí se centra en comprender y analizar las sensibilidades, valoraciones e imaginarios de planetariedad que hacen de la articulación ciencia-artivismo una herramienta de acción colectiva en el marco de una experiencia estético-política de transformación ante la emergencia climática y ecológica, a fin de crear modos otros de diseñar.
Para llevar a cabo esta propuesta, dos cuestiones han sido fundamentales. En primer lugar, indagar en el trasfondo de intereses y conflictos que subyacen a la crisis semántica y epistemológica del concepto: desarrollo sustentable. En segundo lugar, dejar de ver a las personas únicamente como usuarios/as, consumidores/as, etc., y considerarlas como “ciudadanos planetarios” y “seres sentipensantes” en clave de Edgar Morin y Orlando Fals Borda, respectivamente.
Desde una mirada crítica y transformadora, el diseño se plantea como un agente de cambio que debe actuar desde el interior del propio sistema, aunque próximo a las fronteras y las grietas del mismo adoptando un enfoque holístico. Esto implica estar en consonancia con el deseo de construir una ética de coexistencia planetaria que garantice la habitabilidad presente y futura. Por último, uno de los aspectos destacados de esta tesis doctoral es su carácter teórico-práctico porque cuenta con una fase final de exploración proyectual estético-afectiva con materiales biobasados y biodegradables.