El nuevo plan de estudios de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales UNLP ha hecho suyo el desafío de la educación en derechos humanos, tanto a través de una nueva asignatura específica, que integra el bloque de formación disciplinar, como de una asignatura en el bloque específico de Derecho Público, y una transversalización de la perspectiva de derechos humanos que debe abarcar toda la currícula, brindando un eje discursivo del que no puede apartarse.
Esta decisión, nos parece coherente y necesaria dadas las exigencias de la enseñanza jurídica actual, los desafíos que las estructuras del Poder Judicial y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP enfrentan, en una coexistencia con elementos propensos a la formación de estudiantes despreocupados (cuando no opuesta) a estos principios propedéuticos.
No puede enseñarse el derecho desde una especie de grado cero de asepsia, con docentes falsamente apolíticos, y sosteniendo la pasividad de la norma jurídica ante el contexto político, social y cultural. Pero al mismo tiempo, tomar este rumbo supone una serie de consecuencias en la enseñanza del derecho en general, y con mayor profundidad respecto de la transversalización de los derechos humanos, que en su asignatura específica no puede soslayarse. Algunas de estas consecuencias intentaremos desarrollar sintéticamente en este texto.