La incorporación de la ESI desde el paradigma de derecho implica un profundo desencaje (Guzmán, 2011) para las prácticas educativas institucionales. El sistema educativo se encuentra frente a la demanda de revisión de sus proyectos y prácticas pedagógicas para dar respuesta a los lineamientos normativos que exige la ley. La implementación de la misma interpela a las escuelas, no solo a los contenidos a enseñar, sino también en cuanto al tipo de vínculos que se hace necesario resignificar y construir para poder educar. A ello, emergen nuevas preguntas: ¿qué imaginario institucional cumple el ejercicio de la ESI en escuelas secundarias? ¿Qué aperturas y consiguientes -lamentablemente- resistencias de les adultes para abordar la integralidad de la ESI y, por obviedad, las voces adolescentes? ¿Dónde? ¿Cómo?