Historia de un niño y su almohada mágica, a la cual lleva consigo como una condición. A través de la ilustración digital, se creó un mundo surreal en el que Quimey disfruta de sus aventuras e instintos sin límites. El cuento pretende inspirar a las infancias a ser ellas mismas, hibridando escenas de la cotidianidad con un entorno colorido e imaginativo.