Una historia profunda y conmovedora que nos recuerda que, aunque algunas personas ya no estén con nosotros, siempre habrá algo o alguien que, aunque sea por un instante, nos devuelva el cariño perdido. Así es como Ludmila encuentra amor y compañía maternal en su gran gato, un ser enigmático que parece guardar una conexión secreta con la madre de la niña.