Desde pequeña, la narradora encontraba consuelo en las historias que le leía su abuela antes de dormir, entre sábanas perfumadas y risas compartidas. Hoy, esos cuentos fantásticos le devuelven la voz querida de su abuela, que sigue acompañándola en cada página. Las ilustraciones de esta obra, desarrolladas a lo largo del año, emplean un estilo que enfatiza la atmósfera de nostalgia y magia, evocando un mundo entre el sueño y la realidad, donde la conexión entre generaciones se siente tan vívida como la niñez misma.