El presente trabajo recopila una experiencia llevada a cabo en 4to año de escuela secundaria para abordar el aprendizaje de las unidades de concentración físicas y químicas a partir del análisis de información presente en las etiquetas de los alimentos. El objetivo del trabajo es aportar a abordar la temática de manera contextualizada, promoviendo una vinculación entre un tema propio de las ciencias químicas y la vida cotidiana, para lo cual se recopilaron algunas actividades propuestas y los resultados obtenidos, así como la información arrojada por una encuesta realizada a los/as estudiantes. A partir de las producciones realizadas por el estudiantado y de las respuestas brindadas en la encuesta, es posible concluir que relacionar las unidades de concentración con los ingredientes de los alimentos colabora con su aprendizaje y permite apropiarse del contenido, reconociendo en él una utilidad y una herramienta que puede aplicarse en múltiples situaciones de su vida cotidiana