En español
En este ensayo exploro algunas razones doctrinarias del ataque del gobierno argentino a la ciencia pública y, en particular, a las ciencias sociales. Esto se da en el marco de una batalla cultural, política y económica de un gobierno de ultraderecha, que se declara ideológicamente (paleo)libertario. Desde esa mirada, no puede justificarse la existencia de la investigación ni de la educación públicas, ya que, por un lado, se financian con impuestos que serían por definición expropiatorios y, por otro, servirían para legitimar una mirada estatista que se busca combatir. Esto último sería particularmente cierto en el caso de las ciencias sociales y humanas, ya que su utilidad social no puede medirse en términos económicos o cuantificables. Desde la perspectiva paleolibertaria, los impuestos o la emisión monetaria, con los cuales se podría financiar instituciones públicas de CyT, son considerados un robo hacia los propietarios para mantener “parásitos”, propagandistas de la “mafia estatista” y propagadores del “marxismo cultural”. En ese marco, problemáticas públicas como el cambio climático, la delincuencia o las epidemias, son negados o abordados bajo una lógica mercantil y privatista. En ese sentido, podría decirse que, más que rechazar la ciencia tout court, libertarios y conservadores rechazan aquellas que demuestran la necesidad de la acción estatal. Frente a esa postura, sostengo que la existencia de problemáticas comunes a las que el mercado no puede dar respuestas satisfactorias hace necesario el aporte de la ciencia pública en general y de las ciencias sociales y humanas en particular.
En inglés
In this essay I explore some doctrinal reasons for the Argentine government's attack on public science and, in particular, on the social sciences. It takes place within the framework of a cultural, political and economic battle of a far-right government, which declares itself ideologically (paleo)libertarian. From this point of view, the existence of public research and education cannot be justified, since, on the one hand, they are financed by taxes that are by definition expropriatory and, on the other, they serve to legitimize a statist outlook that they seek to combat. The latter would be particularly true in the case of the social and human sciences, since their social utility cannot be measured in economic or quantifiable terms. From the paleolibertarian perspective, taxes or monetary emission, which could be used to finance public S&T institutions, are considered a theft from the owners in order to maintain ‘parasites’, propagandists of the ‘statist mafia’ and propagators of ‘cultural Marxism’. In this framework, public issues such as climate change, crime or epidemics are denied or addressed under a mercantile and privatist logic. In this sense, it could be said that, rather than rejecting science tout court, libertarians and conservatives reject those that demonstrate the need for state action. Against this position, I argue that the existence of common problems to which the market cannot provide satisfactory answers makes necessary the contribution of public science in general and of the social and human sciences in particular.