Con la excepción de Lucrecio, natura está escasamente representada en los poetas líricos ubicables entre Virgilio y Séneca o Lucano pasando por Ovidio, por ser un concepto que tiende a la abstracción, de allí su escasa presencia. Lo que para Lucrecio es Venus, vaciada de su contenido religioso y resignificada, resulta en Horacio –con convicción antiepicúrea y sin retórica convencional–, Júpiter, en 3.1.6-8, quien con un leve movimiento de su ceja mueve como agente todas las cosas (imperium Iovis…) cuncta supercilio moventis o que directamente con las cuatro estaciones del año temperat mare, terras ...que mundum en 1.12.14-16. A Venus, a los Tindáridas y a Eolo les confía la nave que conduce a Virgilio en su viaje a Grecia en 1.3.1-5.