La Epístola 41 en la que se centra este estudio cierra el Libro IV de las cartas. El posible sentido de su ubicación en el corpus y la cuestión misma de la organización de los libros son casos altamente problemáticos sobre los que mucho se ha especulado y debatido. No obstante, hay acuerdo en que una parte de esta correspondencia se ha perdido y faltarían al menos dos libros del Epistolario, lo que ha dado lugar a múltiples y diversas conjeturas (véase Wilson, 2001, p. 175). Por varios indicios, es posible ubicarlas cronológicamente en la parte final de su vida, al menos las más filosóficas, y podrían representar una síntesis de su pensamiento.