Las formas de acceso y uso de los bienes comunes en general, como de la tierra en particular, se han ido transformando a lo largo de la historia, y se advierte como una constante la preocupación y la dificultad de actores de la agricultura familiar (AF) para garantizarse el acceso y permanencia en la tierra. La incorporación de la perspectiva de género en el análisis de las problemáticas a las que se enfrentan las familias productoras permite visualizar que las mujeres de la AF se enfrentan a diversas desigualdades estructurales e históricas por su condición de mujeres donde la cuestión de la tierra se torna central ya que nuclea tanto la unidad productiva como el hogar de las familias y el acceso a la misma no se encuentra garantizado. De este modo, se entiende que el acceso a la tierra se constituye como una forma de opresión hacia las mujeres de la AF.