Para comprender la coyuntura actual del Estado etíope, asolada de acciones y discurso antagónicos, nos proponemos, en este capítulo, sumergirnos en un análisis de larga duración – desde una perspectiva braudeliana– que nos permita comprender su trama estructural, profundamente signada por tensiones entre visiones unitarias enfrentadas a otras de morfología federales desde su propia génesis, identificando puntos nodales en su construcción histórica. Asimismo, pondremos especial atención, en momentos claves, fundantes y refundacionales del Estado moderno en Etiopía que van desde su génesis con Menelik II, pasando por los momentos disruptivos en 1974, 1991 y 2018 que representaron nuevas visiones y liderazgos.
Para ello analizaremos el esplendor y ocaso del régimen monárquico, el gobierno socialista del Comité Coordinador de las Fuerzas Armadas que lo sucedió, la conformación de la autoproclamada revolución campesina de finales del siglo XX con su reforma constitucional federal e inclusiva, finalizando con los cambios políticos y sociales que introdujo Abiy Ahmed al postular una salida “a la etíope” a la crisis del Estado: la democracia medemer, con sus críticas e implicancias. En otras palabras, pretendemos, comprender los vínculos entre el Estado y la sociedad durante estos cuatro momentos, los cuales se presentan como antagónicos y disruptivos. Más allá de esta mirada vinculada a concepciones ideológicas y de alianzas estratégicamente conformadas en el ámbito internacional, trataremos de demostrar ciertas continuidades históricas de raíces centralistas y unitaristas que perpetuarán vínculos y lógicas inalterables entre el Estado y la sociedad etíope, bajo el rol hegemónico de la etnia amhara durante las dos primeras etapas, luego la tigré hacia finales del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI, para concluir con la predominancia de los oromos, en la actualidad.