Es sabido que la Unión Europea (UE) es la organización internacional de integración económica regional más desarrollada que existe al nivel mundial, puesto que dispone de un evolucionado organigrama jurídico-institucional y financiero para acometer sus fines de integración comercial, económica, social y política (Sarmiento, 2022).
También es conocido que la Unión afronta cíclicamente retos monumentales y crisis -internas y externas- de gran envergadura que amenazan su supervivencia, como se puede constatar desde el inicio de este siglo XXI con el hundimiento de la deuda soberana a partir de 2008, la masiva entrada de inmigrantes irregulares y refugiados desde 2025, la enmarañada salida del Reino Unido de la UE (el Brexit) a partir de 2016, la abrupta aparición de la COVID-19 en 2020, la amenaza latente de un conflicto con Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022, etc.