La pandemia de la COVID-19 impactó de forma sin precedentes en las economías, sociedades y relaciones internacionales a nivel global. China destacó por su rápida y efectiva respuesta, implementando medidas sanitarias que le permitieron encabezar la recuperación económica. Este enfoque no solo facilitó su propia reactivación económica, sino que también contribuyó significativamente a la economía mundial. En este contexto, es interesante evaluar si China, mediante su programa de reactivación, ha superado los desafíos de la era postpandemia, considerando su importancia para la economía regional y mundial.
Por otro lado, frente la recesión y las incertidumbres económicas globales, surge la pregunta de si los gobiernos de Asia-Pacífico, incluida China, están adoptando estrategias de proteccionismo comercial o, por el contrario, promoviendo la cooperación para alcanzar un desarrollo regional integral y sostenible.