Con la concepción de Hegel (1770-1831) se cierra la modernidad filosófica. Su idealismo absoluto es un intento de avanzar por sobre las limitaciones de las filosofías de la conciencia propias de la modernidad. Los aspectos centrales con los que se abre la modernidad en la filosofía de Descartes - el yo pensante como punto de partida de la filosofía y el papel central de la racionalidad en la constitución de la realidad y también como modo de aprehenderla- llegan en Hegel a su culminación. Asimismo, en él se consuma la pretensión de unificar razón y realidad.
Y si en Kant la realidad en sí no puede ser conocida (lo que constituye un resto de realismo en su filosofía, representado por lo nouménico), en expresa oposición a ese límite kantiano, para Hegel ser y pensar, realidad y razón, coinciden. Esta es la perspectiva propia de un idealismo absoluto. El mismo Hegel interpreta a su filosofía como una superación de las precedentes, así como una profundización de los idealismos poskantianos (Fichte y Schelling).