En el cinturón hortícola platense, integrado por los Partidos de La Plata, F. Varela y Berazategui, existen 2.750 ha bajo cubierta plástica, siendo el tomate la principal especie cultivada (López Camelo, 2012). La aplicación de altas dosis de riego, fertilizantes, herbicidas y pesticidas, junto a una inadecuada gestión de las labranzas, del riego y la inexistencia de drenaje, disminuyen la calidad edáfica. La imposibilidad de recibir precipitaciones atmosféricas en los cultivos bajo cubierta, obliga al empleo de aguas provenientes de acuíferos de naturaleza bicarbonatada sódica.
Génova et al. (2014) reportaron que el goteo subterráneo a 12,5 y 25 cm de profundidad en un cultivo de tomate bajo cubierta, generó un rango de humedad óptima dentro del camellón equivalente al 77 y 87 % de la capacidad de campo, respectivamente, superando al goteo superficial, produciendo áreas y volúmenes de bulbo húmedo con contenidos hídricos òptimos mayores que el goteo superficial. También informaron que este sistema reduce la humedad superficial, limitando el enmalezade y eliminando la necesidad de utilizar mulching.
En este trabajo se propuso evaluar los efectos del riego por goteo a diferentes profundidades y del drenaje artificial sobre la distribución de la humedad y la salinidad del suelo dentro del lomo y el rendimiento del cultivo protegido de tomate.