Este libro trata de la zooarqueología, denominada también como arqueozoología, arqueología biológica, paleozoología y paleoetnozoología (Olsen, 1971; Clason, 1975; Olson, 1982; Tonni, 1984). A pesar de sus diferentes nombres, en nuestra asignatura, como veremos a lo largo de este capítulo, la consideramos como zooarqueología.
Esta disciplina, cuyo interés cabalga entre la arqueología, la paleontología y la zoología, se focaliza en el estudio de los restos faunísticos hallados en los yacimientos arqueológicos.
Partiendo de este objetivo, nos preguntamos ¿qué saberes encierra el análisis de esos materiales? Las respuestas son múltiples ya que a partir de su estudio no solo podemos conocer el uso humano de las faunas en el pasado, sino también cómo era el paleoambiente donde cohabitaron, cómo se suceden los depósitos antrópicos y cuáles son las señales que permanecen en los restos faunísticos para que podamos comprender las modificaciones de los paisajes humanos. Por lo tanto, si bien el interés principal u original al analizar estos materiales es arqueológico, también capturan la atención de las ciencias de la tierra y de la biología (neontología y paleontología).