Durante casi siete años (de julio de 1969 a febrero de 1976) y a lo largo de 44 números que fueron trocando la periodicidad mensual original en entregas bimestrales, trimestrales o de una irregularidad forzada por cambios internos, la revista Los Libros procuró llenar “un vacío”, como declaraba el editorial del nº 1 (julio de 1969), situación pretendidamente fundacional cuya referencialidad fue cambiando desde el aggiornamiento con las corrientes críticas europeas – dominadas a fines de los 60 por el estructuralismo– hasta la inmersión en la errática y violenta política nacional. En el medio se despliega una extensión latinoamericana que hacia comienzos de los 70 difundió tanto el foquismo boliviano (nº 19, mayo de 1971) como a los Tupamaros uruguayos (nº 24, enero de 1972) para expandirse en la Unidad Popular chilena (nº 15- 16, enero-febrero 1971), sin descuidar el reformismo izquierdista del general Velasco Alvarado en Perú (nº 22, septiembre de 1971), y recortando el interés sobre el Caribe exclusivamente a las alternativas de la Revolución Cubana, especialmente el Caso Padilla (nº 20, junio de 1971); este último ejemplo genera la primera toma de posición grupal y vehemente de la revista y obliga a cambiar el tema anunciado sobre Córdoba y las consecuencias exitosas del Cordobazo por las secuelas negativas de la política isleña.