La pandemia por COVID-19 y las consecuentes medidas sanitarias que establecieron la obligatoriedad de aislamiento y distanciamiento social para la población durante el 2020 y gran parte del 2021, nos colocaron a pacientes y a analistas en un escenario impensado que desde el presente podemos comenzar a problematizar, poniendo en tensión las coordenadas clásicas del dispositivo analítico, el lugar del analista y lo novedoso de situar un encuadre de trabajo mediado por pantallas.
En esta oportunidad, tomaremos como eje central de este trabajo, una viñeta clínica en la que se intentará dar cuenta de los usos posibles de la tecnología al interior del dispositivo analítico, el lugar del juego como medio privilegiado de expresión psíquica, y la expresión de la angustia y su abordaje entendiendo la lógica propia del psiquismo en constitución en tiempos de Pandemia por COVID-19. Los autores que incluiremos en la articulación serán S. Freud, D. Winnicott y S. Bleichmar.
El niño que tiene a su disposición la capacidad de jugar, no sólo lo hace por un ejercicio de lo placentero sino como forma de elaboración de temores y fobias que lo interpelan y lo confrontan a la castración. Proponemos aquí que, en tiempos en los que la presencialidad en el trabajo analítico tuvo que ser suspendida, a pesar de lo novedoso e inesperado de la coyuntura vital que se atravesaba, la praxis propia de la clínica psicoanalítica pudo sostenerse en tanto implica la oportuna escucha y disponibilidad del analista más allá del encuentro físico.