En la presente ponencia me propongo realizar un recorrido sobre las actuales líneas de investigación que abordan el uso de drogas en la Argentina. El hecho de realizar un análisis acerca de las investigaciones que estudian uso de drogas como problema social y público, se debe a la incipiente construcción de mi tema de investigación el cual se dirime entre: uso de drogas, dispositivos territoriales y comunitarios del sistema público estatal y los actores sociales intervinientes en dichos procesos.
El escrito tendrá la siguiente estructura, el primer apartado tendrá como objetivo recuperar algunos de los argumentos implicados en las diferentes líneas de investigación, en pos de abordar los debates recientes sobre uso de drogas en nuestro país. Por otra parte, el texto buscará acercar una lectura situada sobre los cambios en materia de salud mental de las últimas décadas que, sí bien han sido fragmentarias y caracterizadas por los vaivenes histórico-políticos, nos permitirá trazar algunas coordenadas para pensar, por un lado, la construcción de un nuevo sujeto político: el usuarie de drogas. Y, por otro lado, permite acercarnos a cómo se han configurado las experiencias en salud mental que abordan esta problemática. Éstas, inicialmente, podríamos caracterizarlas a partir de sus estrategias de intervención socio-comunitarias en el espacio público, a partir de una perspectiva que toma distancia de los abordajes hospitalocéntricos y manicomiales. El segundo apartado introducirá el caso local del cual parto: el DTC Casa Caracol, un dispositivo territorial y comunitario de atención en salud mental y consumos problemáticos radicado en la ciudad de Mar del Plata.
Se recuperarán algunas líneas que nos permitirá ubicarlo desde un paradigma centrado en los derechos y la inclusión social. Por último, se realizará un breve comentario sobre cómo impacta la estructura sexo-genérica en el entramado de dichos dispositivos de atención, en el intento de ampliar la discusión sobre cuáles son las prácticas de gobernanza que permanecen arraigadas en estos espacios, qué relación se establece entre las agencias estatales y les usuaries/consumidores de drogas, y qué matices encontramos cuando quienes consumen son las mujeres. De manera sintética, esto último podría ampliar la discusión en torno al uso de drogas permitiéndonos profundizar en aquellas lecturas que indagan las experiencias centradas en la perspectiva de les usuaries, e incluso establecer nuevas vinculaciones entre drogas y placer, drogas y bienestar.