El presente trabajo tiene como objetivo principal reflexionar en torno del primer nuevo cine argentino, surgido en la década del sesenta, a partir de la exploración y el análisis de la opera prima de un grupo de realizadores jóvenes a los que la crítica y la historiografía específica denominaron la generación del sesenta. Se trata de un conjunto de películas que innovaron en sus formas de representar la vida social y cultural argentina. Se observa en ellas una innovación en los modos de uso del lenguaje cinematográfico que empiezan a configurar nuevos universos narrativos que se inscriben en el contexto de la época y dan lugar a obras singulares, provocando rupturas con la tradición cinematográfica argentina marcada por la era de los grandes estudios. Estos jóvenes realizadores lograron captar la atención de la crítica y los festivales internacionales, aunque no siempre con el mismo éxito la del público argentino.