La interdisciplinariedad manifiesta en el desarrollo del arte transgénico genera áreas de contacto entre el discurso artístico y el discurso científico que provoca la inestabilidad de las fronteras discursivas. En consecuencia, surgen una serie de problemáticas estéticas acerca de la condición de obra artística, a la vez que emergen cuestionamientos éticos por la utilización de técnicas de manipulación genética.