Cada año, durante los meses de febrero y marzo, la noticia infaltable en los medios es la Universidad y los jóvenes estudiantes que eligieron su carrera universitaria y se enfrentan a los temibles cursos de ingreso. Todos ellos, con igual incertidumbre frente a aquello tan aterrador que sucederá en esos primeros días de su inserción en la vida universitaria.
En este contexto, los jóvenes cargan con las culpas. “No leen”, “no escriben”, “no estudian”, “no son capaces de resolver los exámenes en los cursos de ingreso”. Nada de análisis de causalidades, ni de sistemas educativos, ni de decisiones gubernamentales, ni nada por el estilo.
Los medios sentencian a los adolescentes con enormes titulares en sus tapas; la escuela culpa a los padres y los padres a la escuela; la Universidad a la Secundaria, la Secundaria a la Primaria y hasta casi la Primaria culpa a la Educación Inicial.
¿Hasta qué punto la realidad que nos muestran los medios es la real?, ¿es verdad que los jóvenes no leen?, ¿quiénes son los verdaderos culpables?, ¿por qué no hay una profundización en el análisis de las causas?, ¿cuál es la relación de los medios –específicamente los diarios Clarín y La Nación– con las decisiones y políticas de los distintos gobiernos? El relevamiento de las noticias educativas en Clarín y La Nación desde 1983 a 2006 muestra su presencia en determinados momentos del año y ponen especial atención en las voces de maestros, profesores, autoridades pero nunca en la de los protagonistas: los jóvenes.
Contribuyendo a la construcción de una representación social que es tomada por ellos, como propia.
Teniendo en cuenta las posturas desarrolladas por diversas disciplinas dentro de las ciencias sociales, este trabajo lo hace desde la perspectiva del campo de la comunicación y de la investigación cualitativa, comprendiendo a los medios como constructores de la realidad social y al proceso de la lectura y la escritura como la construcción de la realidad y del sentido de una época determinada.