La relación democracia-ciudadanía no debe pensarse escindida de las políticas públicas que regulan los medios de comunicación, pues reflexionar y discutir un modelo de comunicación es debatir, al mismo tiempo, un modelo de sociedad.
Las políticas neoliberales que han marcado el ritmo social, político y cultural de las sociedades latinoamericanas durante los años noventa han dejado, entre otras indeseables herencias, una fuerte concentración mediática y una deslegitimación de las televisiones públicas en la región.
Consecuentemente, la construcción de una mirada monolítica y hegemónica sobre la realidad se ha convertido en el patrimonio económico pero principalmente simbólico de los conglomerados mulitimediales, ahora devenidos fuentes de poder y exclusión a la hora de crear referencias cotidianas sobre el mundo.
Se trata de comprender que la ciudadanía está en la base de la cada vez más estrecha relación entre lo público y lo comunicable.