La obra recupera la intervención urbana realizada en junio de 2008, en el Día Mundial del Refugiado. Esta intervención simbólica se realizó en la plazoleta San Martin de Tours, en el árbol más antiguo de la ciudad de Buenos Aires, Argentina: un gomero plantado en 1781, que cuenta con 230 años. Sus raíces maravillosas, su gran tamaño, su condición de testigo de un pasado y presente compartidos fueron un punto de partida para la propuesta. Con la participación activa de Hijas e Hijos del Exilio; el grupo de Leo Puchetta y los músicos Lechu Beckermann, Martín Beckermann e Ian Shifres, la idea y producción integral estuvo a cargo de Mercedes Fidanza, quien cuenta con una vasta trayectoria en el campo de las prácticas artísticas y las intervenciones a modo de rituales urbanos sobre la reparación del exilio desde el año 2003. Sus primeras obras fueron individuales y las últimas de carácter colectivo, como la que aquí se presenta.