A pesar de que la exclusión aparece a primera vista como una experiencia contemporánea, ligada a temas como la globalización, la pobreza o el desempleo, la existencia del hombre occidental, ha estado ligada sin duda a la incertidumbre y a la precariedad.
El mundo burgués del siglo XIX tan bien descripto y representado por los escritores franceses, no fue ajeno a la noción que hoy nos ocupa. En el caso de Gustave Flaubert, cuya disposición se adentró cada vez más hacia una reclusión profunda, se produjo en su vida una especie de exilio interior que obedecía a su inadecuación y disgusto por la realidad. El desdén hacia el mundo y la soledad eran aptos para las exigencias que el escritor se imponía frente a la obra de arte; Flaubert se aísla en Croisset desde 1846 hasta su muerte y lo que se podria llamar su voluntaria exclusión del mundo, se convierte en un medio para el conocimiento de !a realidad para extraer de ella yo verdadero.