De acuerdo con Axel Honneth (2015), afrontar la pregunta por cómo debe estar constituido un estado o una comunidad política requiere afrontar otras preguntas estrechamente vinculadas: por qué, a quiénes y de qué maneras se debe enseñar. Estas observaciones cobran especial relevancia en un contexto en el que, como lugar común, se reconoce una crisis política, económica y social. Sin entrar en mayores detalles y con cierto vértigo podríamos mencionar las consecuencias (algunas imprevisibles) de la pandemia, la creciente y escandalosa concentración de riquezas, el colapso ambiental, las guerras, el impacto de las redes sociales en la construcción de la subjetividad, las opresiones por cuestiones raciales, de género, clase… En lo que refiere a la democracia, en particular, asistimos a una crisis de representatividad que en muchos casos se traduce en la pujanza y el crecimiento de la derecha y la ultraderecha o neofascismos, alimentados por los discursos de odio, fake-news y otras operaciones.