El orientalismo, dice Edward Said en su célebre libro homónimo, debido al cuerpo de teoría y práctica que Europa produjo durante muchas generaciones, llegó a ser un sistema para conocer Oriente y un filtro aceptado que Oriente atraviesa para penetrar en la conciencia occidental. Fue principalmente una empresa cultural británica y francesa y proviene de una relación muy particular que mantuvieron Francia y Gran Bretaña con las culturas árabes, hindúes o islámicas; de esta relación se origina el enorme volumen de textos que el autor llama orientalistas.