l término hongo proviene del latín fungus y éste del griego sphongos “esponja”. Los hongos son organismos eucariotas, que se nutren por absorción y degradación de compuestos orgánicos es decir que son heterótrofos y carecen de clorofila. La pared celular puede estar constituida por quitina, hidratos de carbono, (celulosa y hemicelulosa) y lípidos, variando según los distintos grupos taxonómicos.
Los hongos fitopatógenos causan más del 70% de las enfermedades de plantas, son organismos que pertenecen a grupos filogenéticamente diversos; pero que, por afectar cultivos agrícolas se estudian de manera conjunta.
Para separarlos de las plantas, Whittaker (1969) propuso la creación del quinto reino que denominó Fungi. (Agrios, 2005). A este reino pertenecen los hongos verdaderos de los Phylum Chytridiomycota, Zygomycota, Ascomycota, Basidiomycota y el grupo de los hongos Deuteromycetes. Cabe destacar que a este último grupo pertenecen la mayoría de los hongos fitopatógenos y no tiene entidad de Phylum sino que actualmente constituyen un grupo aparte dentro de los Ascomycota. Además, del reino Fungi, existe un conjunto de organismos que guardan ciertas similitudes con los hongos verdaderos, conocidos como “hongos inferiores”, que pertenecen al reino Protozoa (clase Myxomycetes y Plasmodiophoromycetes) y al reino Chromista, también conocido como Stramenopiles. Dentro del reino Stramenopiles el Phylum Oomycota es el que concentra el mayor interés fitopatológico dadas las características de sus miembros.
Iniciaremos la patogénesis o ciclo patogénico relacionando algunos aspectos importantes que vinculan el desarrollo de la enfermedad con la morfología de los hongos causales.