Por varias razones, algunas de las cuales examinaremos aquí, el Facundo es un texto inagotable, cuya vitalidad y actualidad, similar a las de “El matadero” de Echeverría, se apoyan en el juego ambivalente entre lo literario y lo político. La “actualidad” del Facundo, como señala Noé Jitrik en el Prólogo a la edición de Biblioteca Ayacucho, reside en la transposición de su aparato intelectual a la realidad latinoamericana y, al mismo tiempo y centralmente, en la inmanencia textual que la hace posible. En definitiva, el Facundo es un clásico.