El presente trabajo final se encuentra enmarcado en el Área Nutrición de la Carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos, la cual corresponde al segundo año, ubicada en el Ciclo de Promoción de la Salud, que se propone fundamentalmente analizar la importancia de la nutrición en los diferentes ciclos de la vida: Niñez, adolescencia, adultez y adultez mayor, destacando su influencia en la promoción de la salud y en la prevención de enfermedades.
Esta propuesta de innovación con el uso de la simulación clínica en el proceso de enseñanza y aprendizaje tiene como objetivo principal la formación de estudiantes con un alto nivel de comprensión en la temática. Sin embargo, su enseñanza puede resultar teórica y abstracta si no se cuenta con metodologías que permitan aplicar los conocimientos en escenarios realistas.
En este contexto, la integración de la simulación clínica se presenta como una herramienta esencial para mejorar el aprendizaje y fortalecer el desarrollo de competencias prácticas, buscando optimizar los espacios de formación brindando a los estudiantes la oportunidad de enfrentarse a escenarios clínicos controlados antes de su práctica en entornos reales. La implementación de la simulación clínica no solo facilitará la comprensión de los fundamentos de la nutrición aplicada, sino que también permitirá un aprendizaje más dinámico y significativo, mejorando la seguridad y confianza de los futuros profesionales en su desempeño.
De acuerdo con Cobo y Moravec (2011), el aprendizaje no debe limitarse a los programas de estudio convencionales, sino que debe trascender las aulas, los libros y las clases expositivas. En este sentido, la simulación ofrece un espacio dinámico en el que los estudiantes pueden aprender de manera experiencial, fortaleciendo la toma de decisiones y el razonamiento crítico en la atención nutricional de los pacientes.
Además, la creciente digitalización y la ubicuidad de las tecnologías facilitan la creación de entornos de aprendizaje sin restricciones de tiempo ni espacio, potenciando la formación continua en el ámbito de la salud. Así, la integración de la simulación clínica en la educación médica no solo responde a la necesidad de modernizar las estrategias pedagógicas, sino que también promueve un aprendizaje más flexible y adaptado a las exigencias del ejercicio profesional actual.