El polifacético mundo de la educación superior en la Argentina es inabarcable con los habituales y dogmáticos clichés. Cerca de dos millones de inscriptos se distribuyen en 130 universidades, 66 estatales y 64 privadas, la mitad creadas desde 1990 y un quinto en el siglo XXI. Los numerosos rankings internacionales, de calidad muy dispar, coinciden en dar el primer lugar en la Argentina a la UBA, bien ubicada también en América latina, pero lejos de cientos de universidades del mundo. Nuestra educación superior comprende también cerca de 2.000 institutos -unos 1.200 de formación docente y 800 técnico-profesionales- con 750.000 alumnos. Mirando hacia el futuro, y pese a la diversidad de este vasto universo, existen cuestiones sistémicas comunes que cada institución en su medida debería mejorar.