En este relato, parte de mi historia de vida, se centra en un tramo de mi infancia vulnerada. Desde los cinco años y hasta los diez, aproximadamente, sufrí reiterados abusos sexuales por parte de un integrante de mi seno familiar, mi tío, M. R., con quien compartíamos vivienda.
Las miradas hacia el costado y el pacto de silencio implícito, histórico y social son fundamentales para entender cómo es que durante 5 años un adulto puede abusar con total impunidad de una niña, sin ser esta situación descubierta o alarmada por el resto.