Dar un paseo por los históricos museos, aquellos que exponen las grandes obras maestras, no es siempre una experiencia gratificante, independientemente de la perfección técnica, el tratamiento del color, el equilibrio en la composición, el ritmo y la luz.
A veces, las escenas bíblicas o mitológicas pueden dejar sin aliento, ya que retratan raptos, violaciones, humillaciones y toda clase de vejaciones hacia las mujeres1. Estas representaciones las encontramos en cuadros, dibujos y esculturas, obedeciendo a una ideología visual en la que la situación social de la mujer queda explícitamente agraviada.