En los territorios de la antigua África Occidental Francesa, las escuelas son, durante el período colonial, lo que Mary Louise Pratt llama una “zona de contacto” (Pratt, 1991, p. 31). En efecto, durante ese período, la escuela es instalada en las colonias con el objetivo de lograr una “sana administración” (Dioffo, 1964, p. 35) a través de la formación de personal administrativo subalterno a nivel local, ya que, en términos de Achille Mbembe (1996, p. 29), las sociedades conquistadas eran consideradas “informes, irracionales y primitivas”. Sin embargo, el colonizado que accede, acepta, o es llevado por la fuerza a la escuela, va con sus propios objetivos o con los que le asigna su comunidad de origen, de manera que los efectos deseados por la colonia no son necesariamente los obtenidos. L’Aventure ambiguë y L’Étrange destin de Wangrin sitúan su acción en el período colonial, dando cuenta de las particularidades de la administración francesa y sus diferentes zonas de contacto. En ese sentido, nos interesaremos en el escenario de la escuela con el fin de mostrar de qué manera se constituye como un espacio de tensión donde confluyen diferentes culturas de enseñanza y de aprendizaje y proyectos colectivos contrapuestos. Estos encuentros y rupturas afectan de formas diferentes a ambos protagonistas, quienes atraviesan un proceso de transculturación (Ortiz, 1983). Esta intersección de culturas, con sus contradicciones y tensiones entre África y Occidente, modernidad y tradición, se ve reflejada en la complejidad de las construcciones identitarias de los sujetos.