El trabajo se propone focalizar en la población de adolescentes que no asisten a la escuela o lo hacen con sobreedad y que son alcanzados por la AUH, con el propósito de describir sus condiciones de vida, y dar cuenta de posibles diferencias en términos de características socio demográficas, condiciones de hábitat y vivienda, recursos materiales del hogar y actividades realizadas por fuera del hogar, que pudiesen ser tanto auspiciantes como limitantes de una mejor situación de escolar. De esta manera, la inclusión de dimensiones y factores no monetarios en el interior de una población homogénea en términos de ingresos y protección social puede iluminar heterogeneidades en el espacio de otros recursos y privaciones que pueden o no tener los hogares, y que pueden constituirse en factores determinantes del rezago educativo en la escuela media. Focalizar el análisis en esta población parece relevante porque podría sumar evidencia sobre las limitaciones que supone la medición de la pobreza monetaria para representar el mundo de vida de las infancias y adolescencias (Nandy y Minujin, 2012), y en tal sentido orientar las políticas públicas únicamente por indicadores de pobreza monetaria. Al tiempo que se pueden descubrir factores relevantes que aun en condiciones de privaciones monetarias pueden deprimir aún más las oportunidades de los jóvenes o mejorarlas.