El jardín de vidrio (2021) de Tatiana Țîbuleac se trata de una novela que profundiza el vínculo entre los idiomas y la identidad de sus hablantes. El lenguaje aquí no aparece como un territorio identitario escindido de quienes lo habitan, sino que se presenta como una herramienta de expresión que se funde con la subjetividad de la protagonista, Lastochka. La novela relata la vida del personaje principal desde su infancia hasta su adultez con un especial hincapié puesto en su problemática relación con el aprendizaje de idiomas. La niña protagonista, quien vive y crece en una época signada por la violencia, es atravesada por una serie de eventos conflictivos que se dan en la Moldavia de los años 80, ya que en ese contexto histórico la ocupación soviética impone el ruso por sobre el moldavo. En este marco, la obra hace foco en la manera en que fenómenos lingüísticos y sociales, como el multilingüismo y la diglosia, afectan a la identidad de Lastochka. El lenguaje, entonces, se manifiesta de diversas maneras: como un hogar que acoge a la protagonista, un sector lleno de descubrimientos y belleza, una asignatura desafiante y un territorio marcado por el peligro y la violencia, en el que se juegan relaciones de poder y dominación. Los idiomas, percibidos como un refugio pero también como una amenaza, juegan un papel fundamental en la conformación de la identidad de Lastochka. En ese sentido, el vínculo complejo que ella tiene con el lenguaje a través de su vida viene aparejado de una fragmentación identitaria que se da en varios niveles. En primer lugar, en la subjetividad y autopercepción de la protagonista. En segundo lugar, en relación con su multilingüismo. Por último, en la forma de escritura de la narradora, quien narra los acontecimientos de forma fragmentaria, como si fueran retazos y cortes de la vida de Lastochka. El objetivo del trabajo es profundizar en la forma en la que el lenguaje moldea la subjetividad de la protagonista, en especial en su infancia, y genera efectos en su orma de escribir, recordar y narrar su vida. Para el análisis de la novela nos apoyaremos fundamentalmente en las ideas presentadas por Christine Revuz (1992) en “La lengua extranjera entre el deseo de un lugar diferente y el riesgo del exilio”, quien se enfoca en el impacto del aprendizaje de lenguas extranjeras en la identidad psíquica de los sujetos. También tomaremos el texto de Ramírez Grajeda (2017), “La identidad como construcción de sentido”, cuyos aportes permiten comprender al lenguaje como un elemento indispensable en la conformación de la subjetividad y a su vez caracteriza a la identidad como una construcción compleja y cambiante, que interroga a los sujetos y define sus formas de habitar el mundo.