Los avances tecnológicos dieron lugar al surgimiento de nuevos procesos de producción y nuevos materiales de origen polimérico, permitiendo la fabricación masiva de productos de uso no esencial. Este tipo de producción, junto a la tendencia por reducir la vida útil de los objetos y el reemplazo de bienes de consumo por otros con tecnología más novedosa, se impusieron consolidándose hasta el día de hoy. Las mayores consecuencias que trajeron son el agotamiento de recursos y la contaminación generada por los productos en desuso. Una de las principales iniciativas a nivel global que se llevan a cabo actualmente para combatirlas, pertenece a la Agenda 2030 que busca erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos.
La misma fue elaborada en el año 2015 en forma conjunta por los países miembros de las Naciones Unidas, y establece 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) con metas específicas que deben cumplirse al año 2030.
A lo largo de este capítulo veremos los fenómenos que han traído aparejados estos procesos mencionados anteriormente y los esfuerzos que se están realizando desde el diseño industrial para mitigar las consecuencias causadas a nuestras sociedades, a nuestros recursos, a los que vienen detrás de nosotros, a nuestro planeta.