En las últimas décadas, tanto en Argentina como en otros países de América Latina, se ha registrado un aumento exponencial de la población urbana. Más recientemente, esta tendencia se ha visto acentuada debido a las dificultades que atraviesan las economías regionales. Como consecuencia de este proceso socioeconómico, sumado a la falta de planificación del uso del suelo, el crecimiento de las ciudades ha sido desordenado, especialmente en los sectores periféricos de mayor densidad de población. Esto trae consigo un aumento significativo de los escurrimientos superficiales, produciendo el desborde de los sistemas de desagües urbanos que forman parte del sistema de saneamiento de grandes ciudades. Así, los problemas económicos más importantes causados por este fenómeno en las ciudades están asociados a la escorrentía que genera inundaciones, crecidas, desbordamientos, contaminación difusa y pérdida de servicio de los sistemas de saneamiento.
Tal es el caso de la ciudad de Pergamino que, ubicada sobre la llanura aluvial de su arroyo homónimo y como consecuencia de su rápida urbanización, ha contado con numerosas inundaciones a lo largo de los últimos años.