Si bien los estudios de género parten de la misma posición epistemológica, las diferencias se sostienen en premisas donde se juegan los dispositivos de poder. Representan desigualdades que se reproducen micro políticamente en las subjetividades y las prácticas de los diferentes grupos sociales. Fernández (2021), Foucault (1976) y Castoriadis (2002) son algunos de los teóricos que nos alertaron sobre la biopolítica y las tecnologías para gobernar la vida de los sujetos.
Hace casi 30 años atrás Fernández (1993) nos presentaba una caja de herramientas para problematizar las diferencias entre hombres y mujeres, definiendo y desarrollando mitos sobre los cuales se sostenían estos supuestos.
En el presente capítulo se propone revisar las bases epistemológicas de las diferencias de géneros y disidencias y respecto a los “otres”, estos otres que, en la producción de conocimiento hegemónico, quedan invisibilizados, negados y/o subestimados.