En este trabajo nos interesa situar algunas coordenadas o reflexiones acerca de los momentos iniciales de la vida de los seres humanos; en otras palabras, poder localizar las operaciones y condiciones necesarias para que el pequeño que adviene al mundo en una posición de desvalimiento pueda iniciar el proceso de humanización. Proceso que será posible fundamentalmente a partir de un deseo que no sea anónimo (Lacan, 1988), es decir el deseo del Otro, independientemente de quien ocupa ese lugar.
La primera aclaración que realizamos y que sostendremos a lo largo de este capítulo es la relación existente entre operaciones psíquicas, para que este proceso de humanización acontezca, y las condiciones en las cuáles se produce, es decir, los contextos sociales.
Entendemos por contexto a la diversidad de relaciones familiares, institucionales, comunitarias y a los aspectos vinculados a factores económicos, políticos, históricos, geográficos entre otros.
Nos interesa precisar estas articulaciones para luego ponerlas en relación con una dimensión que ha tomado relevancia tanto en el campo de las producciones científicas como en el ámbito de las políticas públicas. Esto se debe a la envergadura y a la necesidad de tener una mirada crítica para dar respuestas a estas urgencias sociales. Nos referimos a las cuestiones relativas a la tarea de cuidados y a las múltiples implicancias que esto conlleva. Proponemos reflexionar acerca de la importancia que revisten estos primeros momentos fundantes y generar diálogos que aporten a las prácticas que desde las instituciones de las políticas públicas y desde las organizaciones sociales y comunitarias llevamos a cabo con los niños y las niñas.