Lo que pretendo presentar aquí surge de una pregunta simple: ¿Por qué unos jóvenes van a la escuela y otros van a la cárcel? O para decirlo de otra manera por qué en cierto punto algunos jóvenes desisten de continuar delinquiendo y otros no. Esto dispara una serie de preguntas. En primer lugar, ¿cómo desisten de delinquir los jóvenes de clase media/alta? En segundo lugar, ¿qué experiencias son relevantes para ellos mientras lo hacen? En tercer lugar, ¿cómo podemos entender su desistimiento de la delincuencia? En cuarto lugar, ¿en qué se diferencian (o no) de los “delincuentes normales”? En quinto lugar, ¿puede la comprensión del desistimiento de los delincuentes de clase media y de “cuello blanco”3 contribuir a los debates sobre el desistimiento en general y, en caso afirmativo, qué conclusiones podemos extraer? No hay lugar aquí para responder todas estas preguntas. Me centraré en presentar un punto de vista diferente al que se viene utilizando para buscar respuestas diferentes a las que se vienen dando.