En los últimos años se ha desarrollado un debate académico-como asimismo otro de orden público más amplio- respecto a la pertinencia del uso del guaraní oficial en el sistema escolar de Paraguay. Nos referimos a una lengua institucional establecida a partir de una serie de políticas lingüísticas y curriculares, así como de acciones llevadas a cabo por distintos actores e instituciones, entre las cuales se resalta la publicación de la Gramática Guaraní o Guarani Ñe’ẽtekuaa en 2018. Las intervenciones en este debate se centraron, aunque no exclusivamente, en la distancia que se construía en relación al guaraní coloquial-y que inclusive algunos autores refirieron como una nueva diglosia-. Si bien el proceso de Paraguay observa particularidades específicas-entre ellas, y la más evidente, la extensión social del uso del guaraní y, específicamente, en las instituciones educativas- podemos encontrar un campo similar de debate en las jurisdicciones de Argentina donde existen políticas educativas que atienden a su enseñanza escolar, tales como Formosa, Corrientes y Misiones. En este contexto, la presente ponencia revisa las implicancias conceptuales y metodológicas de los términos guaraní oficial y guaraní coloquial en el marco de los problemas de enseñanza. En efecto, en el curso del seminario “Purahéi Puku: Introducción a la lengua, la literatura y la cultura guaraní”, que fuera dictado durante el primer cuatrimestre en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, se plantearon con recurrencia las diferentes posibilidades de su enseñanza a partir de uno de estos términos del binomio.
Por un lado, se reflexionó sobre los límites metodológicos de ajustarse a lo que se ha denominado guaraní oficial. En parte, por ciertas contradicciones u omisiones en los múltiples lineamientos educativos y curriculares vigentes-es decir, la ausencia de desarrollos didácticos sobre sus problemas de enseñanza- pero, a su vez, por su ambivalencia respecto a ciertas formas lingüísticas y culturales caracterizadas por una larga historia de transculturación local, que conllevan usos lingüísticos sumamente divergentes a la actual norma de la Gramática Guaraní. Por otro lado, se hicieron evidentes los vacíos metodológicos de la enseñanza de una “lengua escolar” a partir de una variedad coloquial que no ha presupuesto su uso institucional, ya que ha sido el español y no una variedad del guaraní-como lo es, en este caso, el guaraní oficial- el depositario de funciones normativas.