En este capítulo trabajaremos a partir de experiencias vinculadas a usos rediseñados de las tecnologías de comunicación digitales e Internet. Partimos de entender que las tecnologías transforman nuestros modos de producir, distribuir y consumir los llamados bienes simbólicos y, a partir de esto, cambian de forma profunda e irreversible (Thompson, 1998) nuestra manera de vincularnos con los otros, de estar y representarnos el mundo (Mata, 1999). Este cambio en los modos de producción y consumo de las formas simbólicas, que comenzó en el siglo xv con la imprenta, se ha profundizado desde el surgimiento de Internet y ha obligado a todos aquellos que trabajamos en y desde la comunicación a revisar nuestros paradigmas.