Las películas son productos culturales de nuestro tiempo, y así, aunque cuenten historias de pasados remotos, de sociedades Lejanas, de futuros improbables, siempre construyen representaciones sociales ancladas en un contexto sociohistórico que no es ajeno al presente de su producción y circulación. A su vez, cada tiempo tendrá sus formas de ver, entender e interpretar las historias que narran las películas en perspectiva de su presente, su pasado y futuro. Reconocemos así el Lenguaje artístico con su dimensión de práctica socialmente significante. El cine puede ser leído como texto portador de saberes, y entonces permite hacerle preguntas, explorar respuestas y reconocer una explosión de sentidos posibles.