En la provincia de Buenos Aires, durante décadas, se han registrado relatos y documentos históricos sobre periodos cíclicos de excesos, déficits e intermedios de precipitaciones para posteriormente ser medidos sistemáticamente con instrumentos específicos. Estos periodos se han visto reflejados en diferentes episodios de inundaciones y sequías (Scarpati y Capriolo, 2013).
Estos fenómenos meteorológicos extremos presentan un riesgo importante tanto para los ejidos urbanos como para el sector agrícola/ganadero.
El 2022 fue el tercer año consecutivo bajo condiciones de una fase fría del fenómeno ENOS- La Niña. Debido a la relación existente entre las fases del fenómeno y la precipitación en la región sur de la Cuenca del Plata y en la zona húmeda del país, La Niña favoreció las lluvias deficitarias observadas, lo que agravó las condiciones secas en el área ya afectada por la sequía (SMN, 2023).
La región noreste de la provincia de Buenos Aires donde se ubican las áreas de estudio presenta según la clasificación de Thornthwaite (1948), un clima “c2- r- b´2” subhúmedo-húmedo mesotermal, con nula o pequeña deficiencia de agua. Según Köppen se clasifica “Cfa” “clima templado húmedo subtropical” (EASNE, 1973). La dinámica de los excesos hídricos presentes en las zonas a analizar, como en los ambientes de llanura en general, se caracterizan por un predominio de los movimientos verticales a través de procesos de infiltración y evapotranspiración, sobre los movimientos horizontales que conforman el escurrimiento superficial. (Kruse & Zimmermann, 2002).