El hierro (Fe) metálico y algunas de sus aleaciones se han propuesto para la fabricación de implantes médicos temporales debido a sus propiedades mecánicas similares a las de los implantes metálicos permanentes, y a que pueden degradarse en fluidos biológicos. Sin embargo, su velocidad de degradación in vivo es aún demasiado lenta. Para acelerar su degradación, se ha propuesto alear al Fe con otro metal degradable y biocompatible, el Mg [1-3]. Sin embargo, estos dos elementos resultan inmiscibles y hacen necesaria la aplicación de otras técnicas como las empleadas en pulvimetalurgia.